martes, 8 de marzo de 2011

SÍNDROME DEL EMPERADOR

Cada vez son más frecuentes las noticias en torno a niños y adolescentes difíciles. Sus familias están desbordadas y ya no saben qué hacer. Incluso hay padres que han llegado a denunciar a sus propios hijos como medida desesperada, o que han renunciado a la patria potestad para que el estado se haga cargo de ellos. Uno se queda perplejo viendo la televisión y preguntándose qué tipo de adolescentes tenemos en nuestra sociedad, y cómo es posible que se haya llegado a este punto.
Realmente, como padre, cuando tenemos a nuestro bebé en brazos nos resulta imposible imaginar que la situación pueda acabar así. Uno piensa: "a mí no me va a pasar", "eso sólo pasa en familias desestructuradas", etc. Y realmente no siempre es así.
Hay un tipo de niños que se convierten en unos tiranos con sus familias. Son desobedientes, maleducados e incluso agresivos con sus padres. Da la impresión de que no tienen sentimiento de culpa, y aunque momentáneamente parecen arrepentidos pronto vuelven a las andadas. Son unos manipuladores natos. Se les conoce como 'niños tiranos' o niños con 'el Síndrome del Emperador'.
- ¿Cualquier niño es susceptible de ser un tirano o hay unas condiciones genéticas para ello? Los expertos no acaban de ponerse de acuerdo. Los hay que dan más peso a la cuestión genética, y los hay que otorgan más importancia a los factores ambientales o educativos. Lo cierto es que un niño criado en unas condiciones de gran permisividad y sin límites claros tiene muchas papeletas de convertirse en un pequeño tirano. Imaginaos lo que puede pasar si se combinan los dos aspectos (p.ej. en niños donde hay una patología mental, o en niños que tienen un Déficit de Atención e Hiperactividad). Es una bomba de relojería.
- ¿Podemos hacer algo para ayudar a estos niños y a sus familias? Siempre se puede hacer algo, pero es muy importante la detección precoz. Cuanto más pequeño sea el niño, más posibilidades han de trabajar y conseguir un autocontrol de estas conductas. Pero la familia tiene que ser muy consciente que no es un trabajo sólo del niño. "Yo lo llevo a un especialista y que me lo arreglen"... ¡como si fuese un juguete estropeado! Es un trabajo conjunto y muy difícil tanto por parte del niño como de la familia, y normalmente tiene que realizarse con el asesoramiento de profesionales. Este último punto, a veces, es el más complicado. Encontrar un buen especialista que asesore bien a la familia y le sepa guiar en esta dura tarea de reencontrarse, de marcar y respetar límites, y de que cada uno sepa y tenga claro el lugar que ocupa. Hay recursos públicos para ayudar a estas familias, pero es cierto que no son suficientes, y muchas veces es necesario recurrir a tratamientos privados que son caros.
Los expertos coinciden en una mayor incidencia en las familias monoparentales: la mayoría de los casos se da en madres que vuelven a tener otra pareja. La madre es la víctima en el 87% de las ocasiones que se produce este tipo de violencia y que principalmente recibe agresiones físicas, aunque también son habituales las verbales.

- ¿Cuáles son los indicadores para preocuparse o sospechar que tiene usted un 'hijo tirano'?
- Se muestra muy caprichoso y monta grandes 'pataletas' (puede llegar incluso a autolesionarse).
- Es un manipulador nato y siempre acaba consiguiendo lo que quiere.
- Tiene muy poca tolerancia a la frustración.
- No asume las consecuencias de sus actos. Todo lo malo que pasa es culpa de los demás. Por ejemplo, no pueden entender que uno les ha pisado sin querer; consideran que ha sido a propósito y por tanto hay que devolver el pisotón. Y si es él quien ha pisado a alguien, no es culpa suya, sino del otro por meter el pie debajo.
- Les cuesta muchísimo seguir las normas, parece que no van con ellos. De hecho, habitualmente no las cumplen.
- Se muestran agresivos con las personas que se interponen en su camino para conseguir lo que desean. Lo más habitual es que se muestren agresivos con sus padres, aunque a veces también con sus compañeros o profesores. Insultan, pegan puñetazos o patadas, escupen, rompen objetos...
- Les cuesta mucho integrarse en un grupo de iguales. Suelen tener amigos de conveniencia nada más.
- No muestran arrepentimiento o culpa. Es como si no aprendiesen de las consecuencias.
- Si usted observa más de uno de estos rasgos en su hijo no dude en consultar con un especialista y pedir ayuda lo más pronto posible.
- Cómo enfrentarse al síndrome.

1.- Desarrollar de manera intencionada y sistemática las emociones morales y la conciencia de los hijos, dándoles oportunidades para que practiquen actos altruistas y que extraigan lecciones morales.

2.- Establecer límites firmes que no toleren la violencia y el engaño.

3.- Prestar ayuda para que desarrollen habilidades no violentas que satisfagan su gran ego.
Por último me gustaría recordaros la importancia y la necesidad de establecer unos límites firmes y eficaces desde los primeros años, desde bebés. Porque los límites le van a proporcionar, por un lado seguridad, y por otro le van a permitir adaptarse mejor a las normas y límites sociales.

Elisabet Sánchez Calvo.
1ºB Magisterio Infantil.

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