1. Nunca hay que desacreditar a la ex-pareja delante de los hijos, ya que ellos se sienten de "parte de su mamá" y de "parte de su papá", con lo que la crítica puede dañar su autoestima.
2. No utilizar a los hijos como mensajeros entre ambos. Cuanto menos se sientan ellos parte de la pelea entre sus padres, mejor entenderán la situación.
3. Tranquilizar a los hijos haciéndoles entender que ellos no tuvieron ninguna responsabilidad en la separación. Muchos de ellos asumen como propias las causas de la ruptura.
4. Animar a los hijos a que vean con frecuencia a la ex-pareja. Hay que hacer todo lo posible por estimular las visitas.
5. En cada paso del divorcio, hay que recordar que sus propios intereses no son los de los hijos, por los que no debe incluirlos en ninguna negociación.
6. Los hijos pueden ser estimulados a actuar como un “corresponsal” en la casa de la ex - pareja. Hay que tratar de no pedirles que cuenten nada que no sea del interés de ellos. Hay que dejar a los niños ser niños.
7. Si el padre o la madre sienten que no pueden asumir el proceso de la separación con calma y responsabilidad, tienen que pedir asesoramiento terapéutico urgente. Sus problemas pueden trasladarse a los hijos, complicándoles aún más el poder enfrentar con éxito la situación.
8. Si se trata de un padre responsable, debe pasar a la madre los “alimentos” del hijo, en forma mensual y sin interrupciones. Si no lo hace, el perjudicado será el hijo (mucho más que la ex-esposa), que además de tener que enfrentar una situación familiar compleja, deberá soportar faltas materiales, lo cual puede tener un efecto permanente por el resto de su vida.
9. Si se trata de una madre responsable, y no está recibiendo los “alimentos” por parte del padre, no tiene que trasladar su enfado a los hijos. Esto alimenta en ellos el sentimiento de abandono, y los pone en situaciones muy difíciles.
10. Dentro de lo posible, no hay que efectuar demasiados cambios en la vida de los hijos. Si además de soportar la separación deben cambiar de residencia y de escuela, tardarán mucho más en superar el trauma del divorcio de sus padres.
Elisabet Sánchez Calvo. 1ºB Magisterio Infantil.

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